martes, 17 de abril de 2012

Maite recibe visitas

Me divertí mucho pensando en Maite y las visitas que se alojaron en su cabeza, unas visitas indeseables, desde luego.



Cuando yo era chiquita, bien chiquita, el tema de los piojos era algo que solo había escuchado de la boca de mis padres. Pero imaginaba un mundo de hormigas: iban a la escuela, tenían su familia, hablaban entre ellas, pensaban... Como siempre, ese recuerdo de las hormigas "humanizadas" me acompañó hasta el presente, y un día decidí ilustrarlos.

Cuando salió publicado el libro mi amiga Wendy (Wendy tenía 11 años cuando me acompañaba a todas las presentaciones y era una narradora increible) narraba mi MONÓLOGO DEL PIOJO que dice:

Yo me llamo Juan Patojo…
Soy lindo, simpático, inteligente y gracioso. Sin embargo pocas personas me quieren ¿Será porque soy un piojo?

Mi historia empezó hace un tiempo, cuando estaba solo, triste, aburrido, flaco y pobre. Me acuerdo que la panza me crujía de hambre. Venía de un sitio calentito, pero no sé por qué, alguien de ahí me echó a patadas….
Caminaba solo y triste, pensando en conseguir un poco de comida que alimentara mi débil cuerpo, cuando de repente una cabellera larga, limpia, brillante, perfumada y luminosa me indicó que allí podría haber un buen restaurante. Todo indicaba que allí podría engordar un poco… pero existía un grave problema… la cabellera estaba allá arriba, y yo era un diminuto piojo. ¿Cómo subo hasta allá? –pensé.

Hasta que vi mi salvación. Un peine estacionado en una mini carterita marrón. Decidí subirme al peine y no tuve que esperar mucho para ser transportado, porque la mano de la coqueta dueña de la cabellera larga, limpia, brillante, perfumada y luminosa se estiró para trasladarme. Cuando el peine-vehículo llegó a destino me senté cómodamente a almorzar… Y bueno, yo no soy vampiro, pero me encanta la sangre. Hmmm ¿qué rica!

Estaba en lo mejor de mi suculento manjar cuando vi aparecer a la más bella pioja que mis ojos de piojo hayan visto jamás. Mi corazón empezó a hacerme taca taca, y ahí nomás quede flechado para toda la vida.
¿Saben qué pasó al tiempito? Tuvimos hijitos… Sextillizos la primera vez, septillizos en su segundo embarazo, octillizos otra vez… Formamos una gran familia. Nuestro hogar era calentito, había alimento en abundancia… A veces Maite, la niña de la cabellera larga, limpia, brillante, perfumada y luminosa iba a un sitio… donde caía agua en abundancia. Agua tibiecita… Ella echaba algo que hacía espuma, y nosotros nos divertíamos como locos… Era como estar de vacaciones en las Termas o ir a Acuamanía.

No sé qué pasó en determinado momento… Maite se puso a gritar y…
 
 
***

Estas son algunas de las ilustraciones interiores del libro... Sólo algunas, ya que cada página del libro (que está agotado y no se reeditó) era con muchos dibujos y mucho color.



 
 



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