domingo, 29 de abril de 2012

El diario de Vero Capó

Vero es quien cuida a Clarita, la hermana pequeña de Julieta Penino. Julieta no la quiere, desconfía de ella todo el tiempo. Verónica lo intuye y decide continuar el diario que había iniciado cuando solo tenía catorce años. Ahora tiene 24 años, es alegre y optimista, pero también necesita refugiarse en un diario íntimo, tal como lo había hecho cuando era una adolescente.



 Contratapa:

"A través de su diario, nos vamos internado en la vida de Vero Capó, una chica de nuestro tiempo, alegre, positiva, feliz, orgullosa de su familia, de su persona y del lugar que ocupa entre los seres que quiere. Sin embargo, su optimismo tiene sus sombras: un pasado doloroso que ella conoce a medias, que va descubriendo poco a poco, que por momentos le cuesta aceptar y un presente marcado por el rechazo de alguien con quien desea un acercamiento sincero.

El diario de Vero Capó es una novela para niños, adolescentes y jóvenes que sentirán por la protagonista un afecto especial, afecto que ella se ha ganado por su alegría, optimismo y simpatía y por su mirada positiva hacia el mundo que la rodea.

Vero reivindica, al contarnos su vida, un lugar que Julieta Penino le había quitado en su famoso blog."



Parece que Julieta no queda demasiado contenta con eso de haber pedido la exclusividad... Le entran un poquito de celos cuando se entera que ya no es la única, y que la vida de Verónica también se convirtió en libro (ver aquí).


Afiche





Uruguay indígena

Otras ilustraciones que realicé para el libro "Cuentos y leyendas del Uruguay" de Isabel Amorín (inédito).


El flautista del monte

La leyenda del Yerbal

La leyenda del sauce


El blog de Julieta Penino

Julieta decide un día abrir un blog donde descargar sus emociones, contar lo que siente y expresar sus enojos, tristezas y alegrías. http://julietapenino.blogspot.com/
Juli tiene 13 años, una familia integrada por un papá, una mamá, un perro llamado Homero y una hermanita chica que no es precisamente su amiga... Como hace poco llegó de España y no tiene muchos amigos usa el blog para expresarse. En él cuenta sus alegrías, sus enojos, sus tristezas, habla del chico que le gusta, de la música que le agrada escuchar, hace sus reflexiones sobre la vida, la amistad, la muerte, la felicidad.... y sobre todo comenta su gran miedo: una niñera que llega a su casa para cuidar de su hermana Clarita. Julieta sospecha que Verónica, la niñera, es una persona peligrosa de la que hay que cuidarse...

El libro está editado por Fin de Siglo  y ganó el primer premio en los Premios Anuales del Ministerio de Educación y Cultura, en la categoría Literatura Infantil y Juvenil, éditos.


Este es el blog de Julieta, el blog, no el libro: www.julietapenino.blogspot.com

¿Querés leer un fragmento?



El Blog de Julieta Penino ganó el Primer Premio en la categoría Literatura Infantil y Juvenil, Éditos, de los Premios Anuales del Ministerio de Educación y Cultura, en el 2010
 
 


sábado, 28 de abril de 2012

Dibujitos y garabatos

En mi perfil comenté que ser escritora no estaba en mis planes. Lo que yo soñaba era con dibujar, pintar, ilustrar. En algún momento quise ser ilustradora de libros para niños. Hoy día soy una apasionada de los álbumes ilustrados y una admiradora de aquellos artistas que logran tocarrnos el alma con sus paletas. Ya no me atrevo a ilustrar; es tanto lo que admiro a los grandes como Valeria Docampo, Irisz Agocs, Benjamin Lacombe, Rébecca Dautremer, Elisabetta Decontardi -sólo por nombrar algunos- que siento que jamás podré hacer trabajos de calidad... Así que mis sueños quedaron en el olvido. De vez en cuando desempolvo algún viejo dibujo, como en este caso.

La ilustración se llama "El grillo alpinista". La había hecho para un cuento de mi amiga Isabel Amorín, libro que finalmente no salió publicado.


El grillo alpinista

El grillo alpinista (detalle)

sábado, 21 de abril de 2012

Carta de un jaguar

Siempre me encantó compartir con los niños los cuentos de Horacio Quiroga. Pero durante un tiempo quedé pensativa y ocupada por el triste rol que jugaba el jaguar (tigre americano) en su narrativa. Cierta vez, leyendo con los niños La caza del tigre del libro Cartas desde la selva se me ocurrió transformarme en la voz del jaguar:




Ilustración: Gabriela Armand Ugon
Queridos niños:

“Yo vivía en el monte muy contento
caminaba y caminaba sin cesar,
las mañanas y las tardes eran mías
y a la noche me tiraba a descansar.
Pero un día vino el hombre con sus jaulas...”*

No se confundan, queridos niños, no soy un oso, pero yo también quiero reivindicar a mi raza.

En primer lugar me presentaré: me llaman tigre americano, jaguar o yaguareté (ustedes me conocen por los cuentos de Horacio Quiroga). Con el nombre de yaguareté nos “bautizaron” los indios guaraníes, y significa “cuerpo de perro” (yaguar = perro y reté = cuerpo) pero me ofende que me confundan con los caninos; en todo caso preferiría que nos llamaran “cuerpo de gato”, pues somos felinos.

Pero más allá del nombre (queda claro que me gusta que me llamen jaguar) habrán visto que esta página también está manchada de sangre.

Y quiero dejar bien en claro que no es sangre de un animal que cacé para alimentarme.

Es mi propia sangre. Pero no se preocupen, sobreviviré. Me habían hablado de rifles, balas y cazadores, y lamentablemente me llegó el momento de conocerlos más allá de los cuentos; me llegó el momento de conocerlos en vivo y en directo.
Pero ya les dije, no se preocupen que sobreviviré.

Bueno, queridos niños, me gustaría que entendieran el significado de la palabra “sobrevivir”. Desearía que entendieran que en este momento me estoy refiriendo al hecho de salvarme de la muerte, pero eso no es lo más importante. Lo más importante es que sobreviva mi especie.

Y desgraciadamente en vuestro país hace más de un siglo que hemos desaparecido. Nuestra especie desapareció. Nuestra especie se extinguió. ¡SE EXTINGUIÓ!
Para muchos humanos fuimos considerados enemigos. No les miento. No es mi intención engañarlos. Nos alimentamos de carpinchos, yacarés y grandes animales (lamento atemorizarlos pero la especie humana también es alimento para nosotros). Ya ven... No los engaño. Pero tampoco los engañaré en lo que les contaré a continuación.

Siento que para poder saciar nuestra hambre, otras especies tengan que morir. Quizás ustedes también lamenten que mueran vacas, pollos, peces... Es la ley de la vida.

“Cadena alimenticia” creo que le llaman los hombres. Pero yo les aseguro que jamás maté a nadie por diversión. Jamás maté a alguien para disfrutar de mi superioridad, y jamás maté a alguien para disfrutar del sufrimiento ajeno.
Bueno, dije que les contaría algo a continuación. Escuchen... es cierto aunque les cueste creerlo. Algunos humanos han muerto por nuestra causa, pero son muchos más los humanos que han tomado a nuestra especie como diversión.
Sí, niños, créanlo. Hace muchos años existían en vuestro país los “tigreros”. En vuestro país y especialmente en Argentina y Paraguay.

¿Saben de qué se trataba? Los hombres (gauchos les llamaban por aquel entonces) enrollaban su poncho en la mano izquierda y sostenían un facón en la derecha. Y así peleaban con mis ancestros, sólo por el hecho de divertirse. Sí, sólo por el hecho de sentirse superiores, sólo por el hecho de ganarse la admiración de sus congéneres y de disfrutar sus triunfos ante la agonía de mis antepasados.
¿No lo creen? Piensen un poco... Algo parecido ocurre en un lejano país llamado España. Pero allí las víctimas no somos nosotros, sino animales aún mayores en tamaño: los toros.

Bueno, ya les dije que yo no soy uruguayo; ni siquiera conozco el Uruguay. No les hablé del lugar dónde vivo. La gente lo llama el Matto Grosso, pero tengo parientes en toda América Latina.

¿Quieren saber por qué desaparecimos en vuestro país?

Les cuento lo que sé: hace muchísimos años, antes de que el hombre blanco llegara a las tierras donde ustedes hoy viven, vuestra región estaba poblada de ciervos, pecaríes, carpinchos. Pero un día llegó el ganado, proveniente de otras regiones. Ese ganado se multiplicó, y debieron alimentarse de las pasturas que servían de alimento a los venados, pecaríes etc. Entonces éstos ya no conseguían su sustento diario. Además el hombre los fue diezmando y al morir ellos, también nosotros perdimos nuestra comida.

Pero esto no fue lo peor, muchos de mis antepasados debieron emigrar, buscando otros lugares para vivir, donde abundaran animales de los cuales pudieran alimentarse. A esto las personas lo llaman “desplazar el habitat”. Pero algunos valientes quedaron. Sin embargo la valentía de poco les sirvió, porque experimentaron la terrible sensación que acabo de experimentar yo. Pero la diferencia fue grande, porque yo, como ya les dije, seguiré viviendo (al menos por algunos años más). Ellos no corrieron la misma suerte. Y mis últimos parientes uruguayos murieron en el departamento de Flores (¿lo conocen?), allá por 1890.
¿Me estiman un poco más ahora que conocen la verdad? Quisiera que lo entendieran. No los considero mis enemigos; la ley de la vida no creó al jaguar como enemigo del hombre, así como no creó al hombre como enemigo del ganado. Pero de algo estoy seguro: algunos hombres sí son enemigos del jaguar. Desearía que lo pudieran entender, así como también me gustaría que comprendieran por qué razón comencé mi carta como la comencé.
No me despediré diciéndoles “los quiero”, simplemente me despediré diciéndoles:
“Amen la naturaleza”.

*Estrofa del tema El oso, de Mauricio (Moris) Birabent.

miércoles, 18 de abril de 2012

Un libro muy especial

al que le tengo mucho cariño. Está pensado para jóvenes en edad liceal, lleva por título Que no lo lean mis padres y tiene cuatro cuentos, escritos por Adriana Cabrera Esteve, Magdalena HelgueraSebastián Pedrozo y uno mío. El libro forma parte del proyecto de capacitación laboral "Un libro, un abrazo",  articulado desde la IMM con seis organizaciones sociales y el apoyo de Ediciones de la Banda Oriental y la Biblioteca Nacional.



Fue un placer haber participado en este proyecto que tiene como objetivo la capacitación laboral de jóvenes en situación de vulnerabilidad social.

martes, 17 de abril de 2012

Martín



La saga Martín nació con Martín y el misterio de la escuela 1029. Cuando la terminé de escribir me di cuenta que el edificio que había descripto había sido la escuela Nº 2 José Pedro Varela de Colonia del Sacramento. Fue la primer novela mía que apareció en Uruguay. Aún hoy sigue siendo uno de mis libros más vendidos. Puedes leer algunos comentarios aquí.

 
La primera edición de Martín y el misterio de la escuela 1029 tuvo una tapa muy diferente a la actual que está diseñada por Óscar Scotellaro. Aquí te la presento:
 
 
Y también te muestro la escuela a la que fui cuando niña y que me inspiró para escribir la historia: La escuela Nº 2 José Pedro Varela, de la ciudad Colonia.
 
 
 
El subsuelo de la escuela está recorrido por túneles y laberintos... ¡alucinante!

 

 
Martín se me hizo tan real que tuvo que seguir viviendo y haciendo de las suyas junto a Pachi, su mejor amigo. Se fue a La Paloma, y allí vivió otra de sus aventuras llenas de suspenso, leyendas y emociones. Nació entonces Martín y la leyenda del barco fantasma, un libro que me más de un premio, entre ellos el Bartolomé Hidalgo.

Argumento:
Un barco abandonado, una mujer misteriosa que camina errante por la playa, tesoros ocultos... ¿sólo viejas leyendas que se narran en las noches de verano a orillas del mar? Martín intentará mostrar en complicidad con Pachi que los cuentos no son sólo cuentos, y que la leyenda puede encontrarse cara a cara con la realidad...

Premio Bartolomé Hidalgo 2004
Premio Dragón de San Fernando 2004

Fallo del Jurado que otorgó los premios Bartolomé Hidalgo 2004: Gabriela Armand Ugon es la heredera de la tradición de las narraciones infantiles que introducen el misterio, el suspenso y la diversión en un clima uruguayo y con recursos realistas, la autora ha sido también reconocida a nivel internacional.

Podés leer el comentario de algunos niños aquí.

 
Esta es la tapa, diseñada por Óscar Scotellaro
 
 

Luego surgió Martín y la casa violeta, novela que fue ternada para el Premio Bartolomé Hidalgo en el 2005 y me valió un premio del Ministerio de Educación y Cultura.
Argumento:
En una casona antigua y señorial de El Prado ocurrió, hace más de treinta años un horrendo crimen… Martín y su familia se mudan al lado de la misteriosamente llamada Casa Violeta que no es precisamente de ese color. La única habitante de esa extraña mansión es una mujer que solo es vista diariamente cuando barre la vereda. Martín, Pachi y una nueva amiga Ele, intentan descubrir qué relación existe entre la mujer y el crimen del pasado: observan desde afuera, entran al parque que rodea la casa, espían por las ventanas, investigan en diarios viejos, van un cementerio… y naturalmente se meten en variados líos.
¿Te gustaría leer el primer capítulo? Cliquea aquí.


Hasta el momento, el último libro que he escrito de la saga ha sido Martín y los ecos del pirata Molina. En esta historia Martín, sus viejos amigos y su prima Floreana visitan algunas islas del Río de la Plata, frente a Colonia. El objetivo es uno: descubrir un tesoro que fue enterrado allí hace siglos. Pero nada les resulta sencillo: ni la vida agreste, ni la presencia de personas que quieren frustrarle el plan. Aquí puedes leer un comentario publicado en La República de las Mujeres.

 
Y aquí puedes leer un comentario de Sebastián Pedrozo en la revista Quehacer Educativo:
 

 Los cuatro libros de la saga pertenecen a la Colección Montaña Errante de Editorial Fin de Siglo


Recibiendo el Bartolomé Hidalgo por Martín y la leyenda del barco fantasma